ARCHIVO DE RELATOS

viernes, 9 de enero de 2026




Crónicas…


historias Y RELATOS

HECTOR LUIS MORALES

HECTOR LUIS MORALES/SANTIAGO /SEPT/2025

21. EL VAPOR ANDALIEN Y SUS MOTORES.🚣🚣

La crónica de este caso tiene mucho de silencio. Ese que guardaron

los responsables del evento. Nosotros lo supimos como “copucha” días

después. Eso ocurrió en el viaje de regreso de Bélgica a Chile, luego de

permanecer cuatro años en Lovaina, en estudios de sociología. Zarpamos

desde el puerto de Amberes, en Bélgica, y nos detuvimos casi una semana

en Liverpool, Inglaterra. Fue en abril de 1969, en el barco ANDALIEN, de

la Cia. Sudamericana de Vapores. La tripulación del barco estaba

constituida de 50 tripulantes, más la plana mayor de Capitán, personal de

pilotaje, contadores y aproximadamente 10 pasajeros. Se trataba de un

barco de carga, no de línea de turismo. Muy parecido a las condiciones del

LEBU, vapor en el cual viajamos a Europa en enero 1965.

El viaje desde Amberes hasta Valparaíso duraba un mes y medio.

Salimos de Bélgica el 15 de abril y arribamos a Valparaíso el 25 de mayo

de 1969. Durante el viaje, en medio del océano Atlántico, los motores

dejaron de funcionar y mientras los mecánicos del barco trataban de

repararlo estuvimos a la gira, arriesgando de naufragar. Hecho que los

pasajeros no fuimos informados. La “copucha” se conoció solo días

después. Han pasado los años y nuestra hija nos ha dicho que éramos

“irresponsables” por haber viajado con una bebé tan solo de tres meses.

Con los cánones actuales, ella puede tener razón. Más aún si hubiésemos

naufragado, dadas las malas condiciones de ese momento.

Afortunadamente ese evento fue superado y pudimos llegar a “buen

puerto”.

Es bueno dejar en esta crónica, algunas otras informaciones. El

costo de un viaje en barco a Europa, en esa época, costaba casi lo mismo

que un viaje a avión. Los viajes en barcos mercantes eran limitados y

largos. Había varias compañías marítimas que lo hacían sea desde

Valparaíso y el Océano Pacífico, por el Canal de Panamá, sea desde Buenos

Aires, por el Atlántico, con una menor duración. En nuestro caso, el viaje

de ida desde Valparaíso vía Canal de Panamá duró un mes El viaje de

regreso duró un mes y medio, siempre por el Canal de Panamá. Así fueron

los viajes de “antaño”, sin tarjetas de crédito, sin celulares. Pero éramos

jóvenes, aventureros y más.

Fue una lección de economía comparativa entre el llamado “tercer

mundo” y el “primer mundo”. La carga desde Chile fue vino, cobre blíster,

harina de pescado, salitre. Desde Perú cobre blíster y desde Ecuador,

plátanos. La carga. desde Europa, fueron automóviles, tanquetas,

repuestos varios, alcoholes, todos productos elaborados y exportados a

Perú, Bolivia vía puertos peruanos, y finalmente a Chile. Se exportaba

materia prima. Se importaba bienes elaborados. Solo con excepción de

plátanos, exportados desde Ecuador a Chile.

La crónica relatada en estas páginas revela condiciones de viaje

muy superiores a la de los viejos navegantes, de siglos pasados, que

tardaban meses en cruzar los mares, en embarcaciones casi elementales,

pero con un heroísmo y voluntad inquebrantables. Las condiciones de

nuestros viajes fueron muy superiores a las de los navegantes de antaño,

pero las de hoy son muy avanzadas, en tecnología marina, en

comunicaciones. Este recuerdo y esta reflexión la comparto con ustedes,

como CRONISTA DE TIEMPOS IDOS, PERO NO OLVIDADOS.